jueves, 23 de mayo de 2013

TENÍA QUE PONERLO

Este es el regalo que los novios me hicieron a mí y solo a mí en la boda. No sé si es porque yo era la única soltera de la boda (no casada) o que ser la hermana de la novia te da un privilegio especial. En cualquier caso me daría una pena enorme comérmelo y se quedará ahí, al lado de la figurita que me regalaron, hasta que los dulces se pongan verdes y les salgan amiguitos en forma de gusanos.


¡Feliz jueves!

miércoles, 22 de mayo de 2013

CRÓNICA DE UNA BODA II

Con algún día de retraso, aquí llega la segunda parte de la crónica de la boda de mi hermana. La llegada al restaurante fue un poco estresante para mi. Yo había planeado que, cuando los novios llegaran se encontraran sus dos muñecos en sus platos. Pero ay amigos, que el restaurante no sabía dónde había puesto las cajas con los muñecos. Sabían que debían estar en alguno de los 10 almacenes que tienen, pero ni sabían en cual, ni aparecía el chico que tenía las llaves. Encontraron las cajas justo cuando los novios entraban por la puerta del restaurante, así que soborné a un amable camarero para que los entretuviera un par de minutos, lo justo para darles una copita y que yo pusiera los regalos.
Por fin estaba todo en su sitio y llegaron los novios: venid que tengo algo para vosotros, les dije yo toda cándida. Les llevo hacia la mesa y me encuentro con el fotógrafo metiendo la zarpa en los muñecos para inmortalizarlos. ¡Mirad que techo más bonito!, les dije mirando al cielo esperando a que el fotógrafo acabara de manipular mi obra. Y por fin, después de mucho nervio, recibieron mi regalo.
El resto de la noche transcurrió entre fotos, comida variada y muchas risas. No me voy a poner a hablar de entrantes y tapas y esas cosas, porque más o menos en todas las bodas se come abundante. Os pondría una foto de los caramelos de morcilla, pero mi cara comiéndomelo no es apta para blogs. Lo que sí puedo decir es que hubo mucho besuqueo y mucha cara de bobos por parte de los recién casados. Corte de tarta y más cara de bobos, entrega de detalles para los asistentes y más cara de bobos. Aquí los que decían que se casaban por papeles, estaban totalmente subidos en una nube. 
Y como os prometí, os dejo una foto como muestra de lo que fue el regalo a los asistentes. Una figurita personalizada para cada uno de nosotros. La mía lleva la goma del pelo negra en la muñeca, mi reloj de cerámica blanco, mi atuendo estrella del verano pasado y mis dos gatos. Un detallazo. Nunca había ido a una boda donde se lo curraran tanto.


Feliz mitad de semana.


lunes, 20 de mayo de 2013

EL COCHE QUE NO LLEGÓ

El viernes fue el día. Mi hermana se casó. Fue una boda original donde las haya. 24 invitados, exclusivamente la familia más directa. Mi hermana iba espectacular, qué voy a decir yo, que se me fue cayendo la baba durante horas. Mi padre era una especie de ser con traje emanando orgullo por todas partes. Hasta la risilla floja tenía. Y mi madre, como no, atacada de los nervios. Yo creo que al día siguiente seguía nerviosa todavía.
La ceremonia fue muy bonita. La novia llegó llorando y se fue llorando. Somos más llorones de lo que pensaba. La pobre tuvo un susto antes de empezar y es que su flamante coche, el que la tenía que llevar a la boda, no llegó. Se perdió por las calles y mi hermana, fue la original novia que llegó a su propia boda en taxi. La verdad que es una putada. Yo no me explico como el señor conductor no tenía por lo menos un GPS actualizado. Y cuando por fin apareció por allí, lloró con la emoción, con el suegro, con el padrino, con mi madre, con el novio...
Encima empezamos media hora tarde porque la boda anterior se retrasó. Se ve que allí hizo discurso hasta el tato y nada más se oían aplausos y vítores dentro. Eso sí, nos dieron tiempo para hacernos miles de fotos.El padre de la novia se debió hacer fotos hasta con las columnas. Cuando mi hermana entró por el pasillo del salón de bodas, entró llorando. Ahí ya debió soltar el estrés que tenía la chiquilla. Y la ceremonia, aunque corta, fue muy bonita. El concejal se apiadó de ella y, después del si quiero la dejó besar al novio, después del anillo la dejó besar al novio y si nos descuidamos hacen ya el hijo allí mismo.
Cuando llegó mi momento discurso fue todo un cuadro. Subí al micrófono y me encontré, como no, que mi hermana ya estaba llorando antes de empezar. Cuando terminé, tres minutos justos, y levanté la cabeza porque si no llegó a leer no hubiera podido terminarlo me encuentro: al concejal sin gafas secándose los ojos, a la ayudante llorando, a mi padre hecho una madalena, mi madre y el suegro de mi hermana igual, y pañuelos por todas partes. Yo os juro que desconocía tener este efecto cebolla. Y tampoco dije nada del otro mundo, pero se ve que cuando las cosas salen de dentro tienen este efecto.
Os dejo aquí una foto del que fue mi regalo para ellos. Mañana, junto con la crónica del banquete, os dejo foto de lo que me regalaron ellos a mí, porque se lo curraron un montón.

Feliz lunes.

domingo, 5 de mayo de 2013

CUENTA ATRÁS

Quedan doce días para LA BODA. Doce días en los que me gustaría desinflarme, en los que tengo que terminar el regalo de la boda, rematar el discurso y procurar no ponerme nerviosa en exceso. Parece mentira que siendo mi hermana la que se casa, yo estoy más nerviosa que ella. Imagino que porque quiero dejar todo lo de la universidad terminado para no tener nada en la cabeza que no sea la boda y la familia.
Ayer lo pensaba, una vez más, y sigo con la idea de que no me apetece nada casarme. O por lo menos, no me apetece nada preparar una hipotética boda. A mi me lo tendrían que dar todo hecho, eso si, a mi gusto. Hoy veía yo el Divinity, porque a veces tengo estas cosas, y ponían un programa de novias de Beverly Hills. Sin palabras, incalificable. Mujeres o bien hiperoperadas o bien redondas tirando a fofas. Tetas redondas, cinturas imposibles y vestidos más recargados que la cara de Carmen de Mairena. Y ahí salía una pájara, hermana de una gran hermana americana, que decía que no se podía decidir porque todo le quedaba bien. Y venga a beber champan y venga a recibir atenciones. Así, casarse es otra cosa. Y con un presupuesto de 20.000 dólares sólo para el vestido, más todavía.
Yo creo que, si me caso, iré a lo cómodo, que ya me complico la vida yo sola últimamente. Mi última complicación ha sido intentar apuntarme a la moda del Tumbrl. Y digo yo: si ni siquiera lo se escribir, como carajo lo voy a utilizar. De momento he sido incapaz de hacerlo, ni de buscar famosillos para seguirlos. No es fácil la cosa, aunque si Tequila ha podido, a lo mejor yo también. ¿Cómo lo veis? ¿Tenéis de eso? O ya es bastante con Facebook, Twitter, instagram y blog.

Besos y feliz domingo.