lunes, 29 de abril de 2013

PRIMAVERA RETRÁCTIL

Me encanta que la primavera haya decidido recular unos días y dar un respiro. Esa semana de calor atroz que hemos vivido me ha puesto los pelos de punta. Pero hoy está lloviendo, está gris y en estos momentos tenemos 7 gradetes. Estoy encantada, con una pereza que ni con café en vena, pero encantada. Después de una semana plagada de trabajos y de estrés, y recuperada de mis vértigos, había pensado tomarme esta semana un poco más relajada. Pero señores, señoras, va a ser que no. De pronto me han caído otros cuatro trabajos que me gustaría tener listos antes del día quince que nos vayamos de bodorrio. Además tengo todavía pendiente terminar el discurso para mi hermana, terminar su regalo y alguna cosa más.
Creo que tienen razón los que dicen que yo no sé vivir sin estrés. Siempre pienso en lo feliz que estaría sin estrés, sin estudiar, y sin otra cosa que un trabajar y dedicarme a mi vida y mis hobbies. Pero en cuanto me relajo, taca, me invento algo para estar más ocupada de lo que el cuerpo y la mente necesitan. ¿A vosotros también os pasa?. Hoy mismo he dicho: venga, salgo por la mañana un rato, me despejo y por la tarde a estudiar sin parar. Y me he levantado, me he tomado un vaso de leche y me he sentado delante del ordenador, sin darme opción ni para alegrarme la vista con la lluvia.
Creo que quien me vaya leyendo verá en mí un bucle: apatía, desconcierto, hiperactividad y vuelta a empezar. Ahora estoy en una mezcla de las tres cosas, porque estoy hiperactiva, pero apática para mis cosas personales y desconcertada por todo lo que quiero hacer y la restricción que tengo porque solo puedo hacer cosas de la universidad. Yo creo que una ya va creciendo, va teniendo una edad y no puede andar con estos tiovivos mes sí, mes también.

Os aviso que estoy volviendo a tener sueños de esos tan surrealistas que me caracterizan, pero el de anoche me da vergüenza contarlo, de verdad. Yo solo quería sentirme una princesa y que el príncipe del sueño me hiciera caso a mí, aún no siendo la princesa de su cuento. No sé, era todo muy raro pero me imagino que tiene que ver con estas cosas que me dan periódicamente de necesitar más atención por parte de mi chico, necesitar un beso, que me miren como el primer día,... Estas cosas que tiene el amor.
En fin, que paséis una buena semana cargada de amor.

Besos.

viernes, 19 de abril de 2013

YO CONFIESO

Hoy quiero confesaaaaar, que estoy enamoraaaaaaadaaaaa (al más puro estilo pantojil.). No, lo que yo voy a confesar es otra cosa, pero valga la entradilla para cotillearos que me parece fuerte fuerte la salida de los juzgados de la Pantoja con desvecimiento incluído y una señora gritándole: CHUPAORA!!, que vive Dios que me costó averiguar lo que era.
A lo que yo iba es a confesar uno de mis mayores pánicos. Lo desconocía hasta hace dos días. Sirva el resumen de que el miércoles me levante bueno, no me levante, me senté en la cama porque iba a hacer un pis, y empezó todo a dar vueltas, a moverse arriba y abajo y yo a caerme para los lados. Imposible ponerme de pie, un vértigo atroz. No me había pasado jamás y del susto me dio un ataque de ansiedad (qué pardilla, matizo). El caso es que mi chico, solícito él, y asustadísimo, quería llamarme a una ambulancia para ir al hospital, pero pudo mi orgullo y conseguí ponerme en pie y vestirme yo solita.
Como no podía ser de otra manera al hospital fuimos con suegrísima, que fue para hacer bulto porque para otra no cosa no hacía falta. Y he aquí que cuando yo estaba en la consulta con el señor doctor apareció mi terror más absoluto conocido hasta la fecha: LA VÍA. Nunca me habían tenido que coger una vía. Suelo ser aprensiva con esto del pinchazo, pero nada más de pensar que tenía que llevar una cosa ahí metida cogida con esparadrapos me dio, literalmente, unos sudores fríos, que pensaba que me daba otro ataque allí mismo.  Era algo totalmente irracional e incontrolable. Yo veía a la gente paseando con sus vías y con sus cosas allí metidas sin tubitos ni nada; moviendo los brazos, las manos,..., y a mí me daba pánico hasta respirar profundo no sea que aquello se moviera.
De verdad que no me lo explico cómo es posible que yo lo pasara tan mal con aquello. Cada vez que lo veía moverse un milímetro ya me imaginaba un dolor totalmente insoportable y sangre saliendo a borbotones (o a Borbones, que con esto que son hemofílicos...). No quería ni que me hablaran mientras lo tenía puesto del esfuerzo que tenía que hacer por no entrar en pánico irreversible. Creo que el momento en que me la quitaron fue parecido a un orgasmo o al momento en que ves que has perdido cinco kilos que te sobraban, porque el alivio fue tal que hasta se fue el mareo -Sí, esto es una hipérbole-. Yo no sé si vosotr@s también tenéis algún tiempo de miedo irracional. Yo tengo asco a cucarachas y arañas, me da reparo andar sola por la noche por la calle, tengo miedo a cosas profundas como la muerte o la soledad más absoluta, pero que yo sentí con la vía fue indescriptible.
Y todo esto me jode mucho, porque pensar que no he sido capaz de controlar ese pánico me preocupa. Ni que me hubieran colgado en la boca de un volcán en pleno apogeo colgada de una sábana. Que era una cánula metida en la vena yo era la única a la que conozco que nunca le habían puesto una.
Preparaos porque el día que Atenea tenga que dar a luz lo mismo lo suelta en un ascensor por evitarse LA VÍA.

Feliz viernes.

lunes, 15 de abril de 2013

ESOS MOMENTOS INCÓMODOS

Que levante el ratón quien no se haya encontrado nunca de frente con esa persona a la que no quiere ver ni en pintura. Hay momentos en los que la incomodidad se hace tan patente que no entiendes como puedes tener una amiga/compañera tan cortita que encima se empeñe en hacer una foto y todo su afán sea que te pongas al lado de tu archienemiga. Y no se comprende que luego tenga la poca sangre de colgar la foto en facebook sin consentimiento ninguno para el descojone general.
Esa es la síntesis de mi domingo.Si desarrollamos un poco el tema tenemos una Atenea que el domingo fue de voluntaria a un puestecillo de la asociación en la que colabora que se ponía en un conocido mercado. Como parecía que había escasez de voluntarios, dejé de lado un rato mis cuantiosos deberes y allí me planté. Véase que el puestecillo es una mesa y para de contar. Pues ahí llegué y había seis personas además de mí para custodiar broches y llaveros. Ante mi estupor mi compañera y sin embargo amiga me dijo que la mayoría se marcharía luego. Yo me prepraré para pasar unas horas agradables con mi amiga y charlar un rato y tal. Pero como en todas partes hay gente a la que le encanta figurar, ahí apareció la figurante.
La figurante es una voluntaria que tiene una hija a la que yo le di clases particulares. Por grandes desaveniencias (básicamente me presentaba en su casa y no había nadie, me avisaba de que no fuera cuando ya estaba saliendo por la puerta y luego me ofrecía regalarme el sueldo de media hora para compensar mis desvelos entre otras cosas) decidimos que lo mejor era dejar de tener relación. Ella contraatacó con un (es que tú también me has hecho muchos feos delante de gente de la asociación (matizo que nunca habíamos estado juntas y con gente de la asociación para poder hacerle dichos feos). El caso es que figurante se presentó allí con su hija. Hija pequeña tenía una cara de me acerco y saludo o bien de esta es la cabrona que ha tratado mal a mi mamá, que no supe distinguir.
-Tía, que momento mas incómodo (Atenea a amiga)
- Joder, ya lo siento, no tenía ni idea de que venía (Amiga compungida).
Figurante e hija habían aparecido porque a figurante le encanta ser la salvadora del mundo y estar en plena movida de todo, por lo que se presentó sin avisar pensando que, al haber carencia de voluntarios, todos batirían palmas por lo buena persona que era. De paso le contaba a todo el que quisiera saber lo tooooodo lo que hacía en la asociación y lo estupenda que era, mientras hija pequeña se dedicaba a gritar, saltar y tocarlo todo. Y no, la niña no tenía ya cinco añitos para poder reirle la gracia. Yo me afané en hablar con la gente, en vender cosillas, en hacer socializaciones varias. Y en estas estaba, con una señora, cuando se oyó una voz: Foto de grupo, venga todas. Atenea ponte aquí. Atenea se revolvía y hacía ver que no podía dejar a la señora con la palabra en la boca. Hasta cinco fotos hicieron por esperarme. Y aviso, todo el mundo allí presente conocía la situación. No sé qué ganas había del morbo por hacer esa foto. Pues al final fui, pasé por detrás de ella, quiso "el azar" que me tropezara con su pie" y ahí quedó un bonito recuerdo de uno de los momentos más incómodos que he vivido últimamente (ese y que tenga que salir un chico de una conocida pizzería a abrirme la puerta porque yo no soy capaz).
Después la figurante decidió que su aparición estelar no surtía el efecto esperado y decidió marchar, cosa que agradecí y mi amiga y compañera también. Con gusto yo me hubiera ido mucho antes que ella, pero no le iba a dar la satisfacción.

Y ahora planteo, siendo ya suficientemente incómodo el asunto, ¿es necesario lo de la fotito? ¿Os parece normal que se celebre el cumpleaños de alguien y otro alguien invite al archienemigo del cumpleañero porque "no vamos a dejar a nadie sin llamar", siendo el cumpleañero el que organiza su propia fiesta y luego encima se enfaden con él porque se ha molestado?. (lo viví con mi chico el verano pasado). ¿Es tan complicado intentar no hacer pasar un mal rato a alguien? ¿ No creéis que estas situaciones son evitables?.
Con esos planteamientos os dejo un muy feliz lunes mientras yo me dedico a mis trabajos de universidad, que ya os contaré la última de mi compañera, que se "permite la libertad" -palabras literales- de modificar un documento mío hasta con SU PROPIA BIBLIOGRAFÍA. Lo más de lo más.

Besos para todos y todas y muy feliz lunes soleado.

jueves, 11 de abril de 2013

UN PASITO MÁS

Hace dos días salió la nota de First Certificate. Por los pelos de una pierna, pero lo he sacado. Además de una herida en la pierna de la que todavía tengo secuelas, he sacado un aprobado raspado de ese examen. Estoy contenta, pero como siempre hay tocapelotas, ahora me sale un amigo profesor con que "ya no es tan necesario". Menos mal que a veces mi chico se marca los detallazos que se marca y apareció en casa con un  muffin de triple chocolate para celebrarlo (en mi tierra es una madalena mu gorda). Estaba casi más contento que yo, y me gusta verlo porque me doy cuenta de que, aunque no lo demuestre nunca, le importa, y se preocupa por mí. Y estos últimos tiempos me ve preocupada y nerviosa y hasta las narices con el plano laboral y estudiantil.
El caso es que ya he dado un pasito más, he cerrado otro pequeño capítulo, que no está cerrado del todo porque tengo que seguir practicando, pero bueno es saber que me quito ese peso de los hombros.

Y mientras tanto el sol se sigue resistiendo a aparecer del todo, pero oiganme, que a las siete de la mañana nos hemos encontrado 18 gradetes. Casi me ha dado calor estar en la calle a horas tempranas.

Y como esta entrada de hoy es un descontrol total, porque no tengo tiempo de escribir y estoy haciendo entrada exprés, os cuento que anoche recibí un whatsapp a las 3:55 AM. Vamos a ver, por favor os lo pido, escribid a horas decentes. Que a mí me gustaría tener mi móvil con sonido por la noche por si hubiera una urgencia de cualquier tipo, y con gente como esta me es imposible. Yo no entiendo qué le pasa a una persona por la cabeza para pensar que semejante gilipollez como la que leí podía tener algún interés a esa hora de la mañana. Con lo que me gustan a mi los whatsapp, los feisbu, los line, los tuiter y todo, pero con moderación.

Y poco más que añadir.Que estoy loca con los trabajos de la uni. Me ha tocado aprender a la vez a usar el Google Drive, el CMaps, el Wikispaces y la madre que me parió. Me gusta la tecnología pero ha llegado un punto que no me entero de nada. Menos mal que el blog más o menos se me da.

Muchos besos y feliz jueves.

viernes, 5 de abril de 2013

HUMOR DE PERROS

Me gustaría saber de dónde viene esta expresión. Con lo majos que son los perros. El tema es que hoy vuelvo a estar de muy mala leche. Como ya dije ayer debe ser este tiempo que no varia, pero mecagoenlaleche que no hay manera. Yo lo sé, que estoy borde y antipática y desde ayer en el mutismo más absoluto. Prefiero eso que decirle a mi rubio que me tiene hasta las narices de los puñeteros juegos de ordenador y  de mover el culo solo para coger una cerveza. Mejor callar que coger por banda a mis compañeros en los trabajos de la uni y llamarles vagos, egoistas, inconscientes e inconstantes.
Lo bueno/malo de todo esto es que me despierto muchísimo por las noches. He vuelto a tener sueños de estos surrealistas que no ayudan nada a mi humor. Pero en uno de estos despertares se me iluminó el cerebro y esbocé lo que será el discurso de la boda de mi hermana. Yo puedo hablar 30 minutos sin pestañear pero, al preguntar a mi hermana sobre cuánto tiempo debería estar hablando me dijo: mujer si te pegas cinco minutos no va a pasar nada pero no te pases tampoco. ¡Cinco minutos! Pero si con eso no tengo ni para la introducción. Solo leer este parrafito que he escrito ya os ocuparía casi dos minutos leyendo a un ritmo normal y vocalizando. Parece mentira que la jodía no me conozca.  Encima me ha vetado, ¡a mí!. Hay temas tabú que no me deja tocar bajo pena de dejar de llamarme hermana (algunos tengo que reconocer que con razón). Otros son las típicas bromas que solo los más allegados podrían entender. Y luego están esos temas delicados tipo casi no llegan los papeles de la boda, paro, familiares no invitados,..., que no pensaba mentar de todas formas pero no está mal que me lo recuerden.
Aún con todos los vetos, creo que Fidel Castro hubiera hecho un discurso más corto que lo que yo tenía pensado. Y es que a mí desde chiquitita me ha gustado escribir. Soy de rima fácil y la frase de : escribe una redacción entre 120 y 180 palabras en los exámenes de inglés a mí me chupaba un pie. Yo tenía que contar por si me pasaba, no por si me quedaba corta. Lo que se me atraganta es dar la cara al público. Mi vergüenza patológica y mi inseguridad traspasa el límite de lo normal y razonable. Pero oye, que estaremos en familia y aunque leyese la lista de preposiciones y los reyes Godos, a mi familia le gustaría igual. Me dejo querer.
Espero que paséis todos y todas un buen fin de semana y que el sol se deje ver por fin.

Besos.

jueves, 4 de abril de 2013

VER LLOVER A TRAVÉS DEL CRISTAL

Creo que eso es lo que hemos hecho los españoles en el último mes y medio. Bien lo sabe Dios que adoro la lluvia, los días oscuros y fríos en los que me quedo en casa debajo de mi mantita leyendo, estudiando o haciendo lo que proceda. Y bien lo sabe todo el mundo que odio el calor y sudar, que es llegar mayo y ponerse el pelo de punta sabiendo que vendrán días insoportables y noches de insomnio. Pero oigan, que esto ya es pasarse. Que la semana pasada estuve en Córdoba y llovía, luego me fui a la playa y llovía, luego volví a casa y llovía. Y a día de hoy sigue lloviendo.
Mi madre está como una lechuga mustia y coincido con ella en que nos hace falta un poco de luz y de sol. Que una cosa es que nos horrorice el calor y otra que parece que nos hayan raptado el sol para que tengamos que consumir más electricidad. ¿Será cosa de los políticos? De cualquier forma, querido sol, por favor asoma un rayito. Yo espero que llueva en esta nuestra España porque la sequía es bastante más grave que pasar mes y medio sin ver al astro rey, pero a ver si las nubes y tú os organizáis y os alternáis un poco.
¿Será esta falta de luz la razón por la que últimamente la gente está de tan mala leche? Que cualquiera diría que les aprieta demasiado el tanga a algunas. Y luego veo a otras con el ánimo bajo, decepcionadas, desilusionadas. No sé qué nos pasa, pero si es falta de vitamina solar, ánimo que pronto llegará. Si es astenia primaveral, ánimo que pasará. Y si es que la vida nos está poniendo un poquito a prueba, ánimo que de todo se sale.



Feliz Jueves

miércoles, 3 de abril de 2013

CELEBRANDO LA VIDA

La semana pasada fue un no parar. Por si no lo he dicho suficientes veces, no me gusta viajar. El trajín de maletas, gente empujando, niños en los vagones de tren,... Esta vez me supere con cinco niños pequeños dentro del vagón de tren. Cuando no lloraba uno, lloraba otro, y si no, todos a la vez. Con todo, el viaje pasó rápido.
Los días en familia suelen ser de mucho caos y, esta vez, no iba a ser menos. En tres días tuvimos prueba de vestido de novia, prueba de traje de hermana de novia, preparación de fiesta sorpresa de 60 cumpleaños de mamá y reencuentro con amiga a la que no veía desde hace diez años. Respecto al reencuentro voy a ser breve. Lo resumo en: no entiendo como alguien a quien hace diez años que no ves y que teóricamente está deseando verte, lleva 35 minutos tarde por estar echando un polvo con el novio al que ve todos los días. Así, tal cual. Y encima me lo cuenta partida de risa. Como me dice mi madre, debes acostumbrarte hija, la mayoría de la gente es así, primero su culo y luego ya si eso, los demás.
El vestido de mi hermana espectacular. Bueno, el vestido no, ella. El vestido es muy muy sencillo. No tiene volantes, encajes ni nada que se salga de lo común. En mi familia si llevamos más parafernalia de la normal nos sentimos disfrazadas y no estamos cómodas. Así que, dentro de su sencillez, mi hermana ese día va a ser lo más de lo más, como tiene que ser. Es curioso ver a tu hermana la pequeña vestida de novia, con cara de boba y haciendo bailecitos para que se le mueva el cancán. Es una mezcla de madurez e infantilismo que no tiene precio.
Mi vestido es una pasada. Es bueno dejarse aconsejar por las madres, que son sabias, y por las hermanas, que a fin de cuentas es su día y puede medio "decidir" como irá su hermana a la boda. Yo no entiendo de matices en los colores. Es azul claro y punto. Con tul y laaaaargo hasta los pies. Me parezco un poco a Cenicienta cuando va vestida de princesa divina.

Y la celebración de cumpleaños merece un punto y aparte doble. Hasta la perra de mi hermana se puso gorrito de fiesta. La cara de mi madre cuando entró a casa fue épica. Se quedó tan flipada que se puso a acariciar a la perra y a decir que cómo le hacíamos eso con los pelos que llevaba (venía de la peluquería, matizo). Ni besos, ni gracias ni nada de nada. Mi madre tiene estas cosas. Creo que al principio no se daba cuenta de la que habíamos montado: ramo de flores, pancarta a lo americano, catering, gorritos y tarta. El completo. Ver a mi padre con un gorro de fiesta fue la cosa más surrealista de la noche. Tiene la cabeza gorda y el gorro era de niño. Cuando ya vimos que la gomita se le clavaba demasiado le dejamos que se la quitara. El pobre llevaba toda la tarde dando vueltas por la calle con mi madre entreteniéndola. Nosotras en el cáos más absoluto para recoger flores, adornos, comida sin que nos pillaran. Del evento, por supuesto, hay fotos a montones, pero os dejo una de la que liámos, porque mi familia es muy discreta y no le gusta figurar en los papeles.

Besos para todos.