lunes, 28 de enero de 2013

YA TE LLEGARÁ

¿No os fastidia cuando os dicen eso?. No te preocupes, ya llegará, ya te tocará, ya verás como al final sale,... Las variantes son muchas, pero el fin es el mismo, intentar consolar cuando no se sabe qué decir. Esta mañana he recibido la fatídica llamada que me decía que no me habían cogido en un sitio. Era aquello de lo que hablaba la semana pasado, y la cosa no ha salido. No tenía excesiva esperanza porque la competencia era feroz, pero se queda una un poquito decepcionada. Al parecer para una plaza de infantil con inglés, han cogido a otra que no era yo porque mireusté que tenía alemán y francés también. Bueno, aceptamos que estaba mejor preparada que yo en la cuestión idiomas, pero me planteo ¿No creéis que con esto de la falta de empleo se están pasando un pelo con las exigencias y nos están explotando?. Si buscaban alguien que de clase en un aula de infantil y además inglés, ¿por qué te importa el francés y el alemán? Pues porque a esa chica, ya que la tienen, por el mismo precio le van a meter a dar mil y una cosas más. Así que el colegio tiene tres profesores en uno, cobrando lo que uno, y el colegio cobra por el trabajo de tres.
Como digo, acepto que está mejor preparada que yo, pero ya está tocando la nariz tanto abuso y tanto aprovecharse de la gente. Y ahora que no me lee nadie, estoy hasta los ovarios del inglés, y de hacer carreras, y de pagar para estudiar porque por alguna extraña razón no tengo derecho a becas. Le estoy cogiendo tirria a hablar en inglés, y a estudiar la mente infantil, que de toda la vida me ha encantado. Así que o me sale algo pronto o voy a dar una explosión en plan big bang que espero que Dios nos coja confesados. He dicho.
De momento me quedo con una baja de paternidad que me ofrecieron en el cole aquel donde no me cogieron por no ser hombre. Me prometieron que lo primero que saliera sería para mí y han cumplido. Son solo doce días pero que voy a pasar más feliz que una perdiz rodeada de enanos. Algo es algo y por algún sitio hay que empezar, así que eso es lo que hay.

Y así, para que la entrada no quede tan derrotista, que no lo es aunque lo parezca, más bien es un poco de "necesito desfogarme", os cuento que este fin de semana he ido a una calçotada. Así en resumen podría decir que es un grupo de amigos comiendo kilos y toneladas de algo parecido a una cebolla, mojado en salsa romescu. El grupo en particular con el que fui lo regaron todo bien regado de vino peleón, pero me han dicho que lo tradicional es hacerlo con cava. Nunca había ido a una cosa de estas y me pareció bastante curioso, porque además volviendo de esa zona, veías un montón de nubecillas de humo de gente haciendo calçots. El resumen lo podría hacer más o menos así: calçots, tarda de chocolate, vino, mojitos, un pedo curioso, risa floja, domingo de paz. De esta paz.
Os dejo esta vista de la Playa de Cristal. Me hubiera quedado horas. Feliz semana.

viernes, 25 de enero de 2013

LIBROS A MÍ

Por si no lo había dicho nunca, a veces soy un poquito compulsiva. Me viene de familia, diría que concretamente de mi padre. Cuando le da por algo es un ansia viva y remueve cielo y tierra por ese algo. Ahora tenemos una nueva obsesión. Lo curioso del asunto es que nos ha dado a los cuatro al unísono. Es una "compulsión de género familiar" que todos los psicólogos del mundo deberían analizar.
Por si tampoco lo había dicho, esta Navidad la estrella en mi casa ha sido el E-book. Ya podéis atar cabos. Yo ya tenía desde hacía un año, pero el resto de mi familia eran un poco reacios. Para los que somos amantes de la lectura, el cambio del papel a lo digital es un poco duro, porque somos de los que nos gusta tocar el libro, olerlo... A lo que voy, que en estos días que he terminado un semestre y no he empezado el otro, me he dado al vicio lector. Y yo no soy de leer despacio, asimilando y disfrutando. Disfruto sí, pero tantos años de estudio me han dado una velocidad lectora que parece que ojeo el libro más que leerlo. En cuatro días llevo cuatro libros. Sí, que no son de esos gordotes, que de momento me apetecía más una lectura ligera y después de un par más ya me meteré con algo más de lector modo experto. Estoy todo el día enganchada al E-book, si siesta, ni tele ni nada: LIBROS. Y digo yo que ojala todos los vicios fueran esos.
Ayer, en una de esas charlas telefónicas con mi padre, que nunca son inferiores a 20 minutos, empezamos a hablar de libros. Las dos primeras semanas después de Navidad, el regalo estrella pasó un poco sin pena ni gloria. Cada uno estaba con su libro de papel, no sabían bien como funcionaba el cacharro y se quedó ahí cogiendo polvo. Pero de una semana ha esta parte la parte compulsiva de la familia ha aflorado en su  máximo apogeo. Por lo que pude extraer de la conversación de ayer, mi padre ha pasado de acostar a las once a hacerlo a la una y pico. Mi madre no ve la tele y mi hermana se ha vuelto adicta al sofá, la manta, la perra encima y el E-book en la mano. Espero que se acuerde de que está preparando una boda. Esto es como todo, cuando coges algo que te gusta lo coges con muchas ganas, imagino que luego te templas un poco. Pero nosotros ahora mismo estamos totalmente enganchados.
Y es que esto del E-book (si alguna marca me hubiera hecho la pelota ahora mismo le haría la publicidad de su vida) es una cosa realmente cómoda. Tú te vas a la cama, al baño, al metro, donde sea, y si estás con uno de Ken Follet es fácil de pierdas la sensibilidad de una mano. Pero con el cacharrito es otra cosa, no pesa, no molesta, no ocupa espacio, tienes facilidad para poner la letra como más te guste y de regalo no hace tanto daño a la vista como una tablet o sucedáneo. Oye, que estamos "encantaos".
También os digo una cosa, estoy deseando saber cuál será la obsesión de mi padre, que como va por ciclos, creo que pronto le volverá a tocar la de los teléfonos móviles. Y ahora que no me leen ni me oyen, qué encantada estoy con mi familia. Hasta las obsesiones las podemos compartir.

Feliz fin de semana.

lunes, 21 de enero de 2013

REMONTANDO

Esta de hoy es una entrada de género enigmático. No me suele gustar hablar de las posibilidades en ciertos terrenos hasta que no las tengo atadas y bien atadas. Sé que en cierta manera es una estupidez, porque lo que tiene que ser será y lo que tenga que pasar pasará. Pero como en los últimos años me he dado muchas veces de cara con la realidad, prefiero permanecer muda. Tengo alrededor personas que me apoyan, me animan, se alegran con mis victorias y se apenan con mis fracasos. Y supongo que en parte es por ellos. Cuando les cuento que puede pasar X cosa, ellos se alegran y piensan "ahora sí"; y cuando la cosa no sale siento que tengo que cargar con el peso de mi propia decepción, la preocupación de los míos por verme triste y su pequeña decepción. No es que yo les decepcione, pero mis no victorias también les duelen. Así que prefiero no contarles nada hasta que no está el asunto cerrado.
Mi chico no comparte mi punto de vista. Él cree que si no cuento las cosas, la gente cree que no me muevo y que no hago nada por avanzar, y se refiere concretamente a su familia. Y claro, amablemente le tengo que decir que lo que piense su familia en ese terreno me la suda, pero educadamente. Que piensen que buso trabajo o no, que piensen que estudio 6 horas al día o 10 minutos es algo que me trae sin cuidado. Yo sé perfectamente lo que hago, lo que me esfuerzo y lo que persigo. Y si a mi propia familia no le cuento ciertas cosas por no darles falsas expectativas, menos se lo voy a contar a la suya para que no piensen que soy una vaga. A fin de cuentas yo no vivo de mi novio, que para lo que me falta tengo un buen respaldo que me daría media vida si hiciera falta.
Después de esta parrafada, a lo que iba. Que parece que puede ser que sea posible que la cosa remonte un poquitín. Es poquita cosa pero por algo hay que empezar y el camino se hace al andar que dijo aquel. Tengo algo agarrado con manos, dientes y pies y otro algo bastante al viento. Espero poder ser más clara pronto. Pero como aquí hay un grupo de mujeres bastante majas y apañadas que me dan ánimos y me empujan al bien pensar y al optimismo, pensaba que tenía que contarlo, aunque fuera en clave. Las cosas buenas hay que compartirlas.
Besos gordos para tod@s y feliz lunes.

jueves, 17 de enero de 2013

QUIERO SER FAMOSA

A veces me emparanoyo con las cosas más absurdas del mundo. Será que el paro deja mucho tiempo para pensar. Llevo días dando vueltas al hecho de que me gustaría ser famosa. A mis casi 33 años pensando en esas tonterías, diréis. Y con razón. Yo no quiero ser de esos famosos que no pueden rascarse sin que piensen que tiene piojos, ni de esos que se sientan en los tronos y dicen marranadas. Yo más bien quiero ser conocida. Me he dado cuenta de todo el tiempo que he desperdiciado a lo largo de los últimos 13 años más o menos. Cuando realmente te puedes comer el mundo, cuando la responsabilidad todavía no te aprisiona. Y yo veo a esos conocidillos que ahora van al teatro, ahora se suben una montaña, luego una campaña solidaria, un tonteo por aquí un pasapalabra por allí,...
Sí, lo sé, es la tontería del día en vuestras pantallas. Pero anoche concluí que me daban envidia. Porque eso es algo que podemos hacer todos sí, pero ellos tienen la facilidad del dinero y de la carita. Yo no puedo permitirme ir al teatro todas las semanas y de rebote al cine. Y en una campaña benéfica puedo dar cinco euros y mi mejor sonrisa. Si escribiera un libro no lo leería ni el Tato. Y lo más que me regalan en las tiendas que voy son muestras de cremas anti-edad. Creo que hoy me he levantado con el chip de la envidia puesto. Creo que me hace mal ver las fotos de Paula Echevarría en instagram y las excursiones de Jesús Calleja.
Yo mientras a lo mío, a seguir estudiando, a dormir más de diez horas (que a ver si me lo explicáis cómo puedo estar durmiendo más de diez horas y ser incapaz de levantarme), mis clases de inglés, y mis galletas integrales. ¿Habéis tenido alguna vez alguna idea de carácter estúpido, improbable y surrealista?.

Buenos días.

miércoles, 16 de enero de 2013

ME HA VUELTO A PASAR

Mis historias con las entrevistas de trabajo suelen ser variopintas, me imagino que como las de todo el mundo. Unas veces haces una entrevista con alguien con permanente cara de odio y crees que la has fastidiado en cuanto has abierto la boca, pero no. Otras veces te dicen que eres perfecta para el puesto, que les encantas, que esperan verte pronto allí,  y luego te dicen que lo sienten pero que como ya hay muchas mujeres en el colegio tenían que coger a un hombre, a pesar de haber quedado tú la primera. Pero hoy me ha vuelto a pasar algo que me sucede periódicamente y no comprendo por qué. Mi curriculum llega a manos de alguien que se preocupa de leerlo sólo por encima, y me llama. Me llamaron para una entrevista en una academia, para ser profesora de inglés concretamente. Yo encantada de la vida, porque si bien no es el trabajo de mis sueños, es trabajo y me agarro con los dientes si hace falta. La cita era para hoy a las cinco de la tarde. Pues ya no. Hace un ratito he recibido una llamada diciéndome que han releído mi currículum y han visto que ellos necesitan un nivel superior al que yo tengo. El puesto es para enseñar justo el nivel que yo estoy intentando coger en otra academia. Así que gracias y hasta otra.
Digo yo que si te dedicas a recursos humanos, y te encargas de leer estos currículums a diario lo lógico es que les prestes un mínimo de atención, porque tú pierdes el tiempo, das esperanza a alguien como yo y al final perdemos todos. Y lo duro de la situación es que es la tercera vez que me pasa. Hace tres años hice fui a una entrevista, un colegio fuera de la ciudad, a las cuatro de la tarde. Y cuando llegué y abrieron mi currículum se dieron cuenta que se habían equivocado y que lo sentían mucho y que, literalmente ¿Sabes dónde está la puerta no?. Hace más años todavía fue peor, porque el colegio estaba en Madrid. Me cogí un AVE, conseguí llegar al recóndito lugar donde estaba el colegio y después, sólo después de hacerme la entrevista, cuando ya me decían que les gustaba mucho y que si quería ver el colegio, miraron mi currículum y se dieron cuenta del lamentable error.
También me pasó otra vez pero se dieron cuenta cuando ya me habían contratado de que me quedaban tres asignaturas de mi tercera titulación que era justo la que les interesaba. Así que el trato fue, o apruebas en septiembre o a la calle. Creo que no he tenido más presión en mi vida para aprobar un examen.
Yo os prometo que mis credenciales están perfectamente estructuradas, son claras, concisas y con todos los datos pertinentes. No entiendo que estas cosas pasen. Será porque he hecho tantas entrevistas que por estadística me tenía que tocar o es la tónica habitual o he tenido mala suerte, porque si no, es que no me lo explico. Si alguien ha vivido este tipo de situaciones que se manifieste y me lo cuente, que se lo agradeceré enormemente.

Feliz Miércoles.

lunes, 14 de enero de 2013

EL DÍA PERDIDO

Estos días ando reflexiva sobre un tema que me resulta inquietante. Lo empecé a notar ya desde mis tiempos mozos de estudiante de EGB y me he dado cuenta que en todas las facetas de nuestra vida nos pasa esto: siempre nos falta un día. El sábado tuve cuatro exámenes. CUATRO. Para mí solita. Estuve todo el día metida en la facultad. Eso ha derivado en una migraña brutal que me tiene escribiendo con un ojo medio cerrado, pero a lo que iba. Cada vez que hacía uno de los exámenes pensaba: si hubiera habido un día más para estudiar...
Al salir de los exámenes ya empecé a pensar en los del sábado próximo y lo primero que acordé conmigo misma fue: el domingo de relax, y ya empiezo el lunes. Al final me lo tomé forzoso igual que me tengo que tomar hoy porque soy incapaz de leer y entender una sola letra con este estallido cerebral que tengo. Pero este pacto que me hice, me hizo pensar. En el cole era: si hubieran dado un día más para estudiar las tablas. En el insti: si retrasaran un día el examen. En la uni: si hubieran dado más plazo para entregar el trabajo. Y en la vida en general: si pudiera ir mejor mañana, si hubiéramos quedado antes, si me lo hubieras dicho antes....
Y es así con todo. Por fin, a estas edades, me he dado cuenta de que nos encanta retrasar las cosas un poquito más. Vamos siempre con prisa, siempre con la lengua fuera cuando el secreto es empezarlo todo un poquito antes. Si tienes/quieres ver a alguien, ¿Por qué lo vamos retrasando? ¿Por qué tanta pereza? Y si hay que hacer algo ya sea por estudios, por trabajo, ¿Por qué lo vamos retrasando una hora más, un día más?. Parece que tengamos miedo a enfrentarnos a los retos o que la pereza que nos ha dado la vida nos hace retrasar las cosas a ver si desaparecen.
Lo malo es que esta apatía muchas veces se traslada a las cosas que realmente nos apetece hacer. Me pasa con algunos amigos que hablamos de vernos y, como somos muy sinceros nos decimos: sinceramente, es que no me apetece salir. Me pasa particularmente con un amigo y con una amiga, que a pesar de tener ganas de vernos lo vamos dejando, por no tener que arrancar la actividad. Y según leo lo que estoy escribiendo me estoy enfadando conmigo misma. Tengo ganas de hacer mil cosas, pero luego algo tan simple como tener que lavarme el pelo me frena para hacerlas. Quiero salir con fulanita (ay chica qué pereza que tengo el pelo sucio y me lo tengo que lavar para salir y mireusté que no me apetece nada). Qué ganas de comer pizza (pero es que hay que bajar a buscarla y hay que vestirse, deja que mejor hacemos aquí cualquier cosa).
Oye y así con todo. ¿Sabéis la de proyectos que tengo para el 2013?. Pequeños, pero son míos: tengo que sacarme el First de Inglés, aprobar en junio otras cinco asignaturas aparte de las que tengo ahora, quiero salir a andar todos los días, aprender a hacer fofuchas y  pompones, leer una montaña de libros que me apetecen un montón, salir al campo los fines de semana, recuperar a esa gente que estoy dejando atrás, seguir la búsqueda activa de empleo y encontrarlo, reirme como una loca de cualquier tontería, salir de tiendas y renovar el vestuario, actualizar el blog más a menudo,..., Y PARA TODO TENGO UNA BUENA EXCUSA PARA NO ARRANCAR.
Y esto no puede ser. Venga, ideas para espabilarme. Con mi chico no cuento para que me espabile porque es un hombre pegado a un ordenador, que esa es otra que ya discutiremos otro día. ¿Cómo puedo animarme a hacer cosas si vivo con una seta con raíces y todo?.

Feliz lunes y fuera la apatía. Haced muchas cosas y luego me las contáis a ver si me dais envidia.

martes, 8 de enero de 2013

REYES MAGOS

Al hilo de un comentario en mi anterior entrada me he dado cuenta que no he comentado nada de los Reyes Magos. Mis Reyes en Nochebuena fueron surrealistas y graciosos como siempre. Los del seis de enero me han hecho plantearme que o bien voy teniendo una edad y no me doy cuenta o bien mi familia política piensa que soy una hortera. TODO lo que me han regalado ha sido ropa. Mi chico fue con mi suegra a comprarme ropa pija. Mi cuñado me ha traído de Barcelona ropa pija, mi suegra me ha comprado ropa pija. Todo muy mono, hay que decirlo, pero creo que el universo ha decidido que tengo que renovar vestuario y cambiar mi estilo.
No es que me importe que me regalen ropa, pero no es un regalo que me haga especial ilusión, porque soy muy mía. Me hace ilusión la cara de mi novio mientras abría sus regalos. Pero la ropa no me dice nada. No me da sensación de que alguien haya pensado en mi al regalarme, más bien han pensado en cómo me quieren ver ellos vestida, que es distinto. No sé, a lo mejor ciertamente ha llegado el momento de vestir como una mujer entrada en la treintena en lugar de vestir como una veinteañera tardía. Por cierto, quiero ver vuestros estilismos :)

APARICIONES

Hace dos días me pasó una de esas cosas que dices: ¿Por qué a mí?. Estaba yo sentadita viendo la tele cuando recibí un whatsapp.
- Hola.
- Hola. No sé quién eres.
-¡Has borrado mi número! Soy Alberto.
-Pues además de la agenda debo tener borrada mi cabeza porque sólo conozco un Alberto y no eres tú.
-Ummmmm. A lo mejor me conoces por ***
-¡Hala, sí! Por *** claro que te conozco.

A partir de ahí se produjo una conversación insustancial y totalmente vacía que no llevó a ninguna parte. El caso es que era un ex amigo de esos con derechos a tocamiento que tenía yo antes de estar con mi chico, hace ya seis años. Me quedé un poco ojiplática la verdad. En resumen el muchacho ha tenido un hijo, pero no conseguí sacarle si seguía teniendo pareja. Y todo su afán era saber si yo seguía viviendo donde vivo y si sigo teniendo la pareja que tenía. Por último me remató con que si iba a ver a mi familia que le llamara y nos tomábamos algo. Y ya no se produjo palabra alguna.
Me resulta curioso como la vida tiene estas vueltas y estos bucles. No le encuentro sentido a, después de tanto tiempo, intentar saber algo de alguien con quien ni siquiera te unía una amistad. Nos unía lo que nos unía y nada más. Si hubiéramos sido amigos que han perdido el contacto se puede entender, pero yo creo que realmente ni cariño nos teníamos. Yo estaba en un punto un poco "loco" y él era un poco crapulilla. Así que no voy a seguir manteniendo conversaciones, ni lo llamaré si voy a ver a mi familia. Creo que no me puede traer nada positivo, más bien al contrario. No sé qué mueve a veces a las personas a hacer ciertas cosas. Y esta es una de esas a las que no le encuentro explicación. Bueno sí, es una explicación un poco marrana que no voy a describir aquí.
Yo ahora a mantener la cabeza centradita, que este sábado tengo cuatro exámenes y estoy en fase de pérdida de perímetro estomacal preboda. Vamos, que estaba como un tónel y me esfuerzo por no picar entre horas. Esta semana 1,400 menos. Y con roscón por medio. Una campeona. A ver si me aplico con el resto de mis propósitos, que soy bastante ambiciosa yo con los principios de año. Espero que todos y todas hayáis empezado el año con buen pie, que tengáis mucho optimismo y mucha fuerza, no para afrontar el año, sino para vivirlo, disfrutarlo y ser felices.
Feliz martes.