viernes, 30 de noviembre de 2012

ENTRADA SOLIDARIA

Hoy hago una entrada rápida para hablaros de una iniciativa que he visto en internet. Es una página que se dedica a conseguir la sonrisa de un niño o un anciano en Navidad. A través de ellos, podemos hacer un regalo a alguien que no tiene la fortuna de recibir en su hogar a los Reyes Magos. Y no solo un regalo, sino un regalo que desean. Si te apuntas, el día diez de diciembre recibirás en tu correo la carta de un niño o anciano sin posibilidades. En ella piden unos tres regalos entre 25 y 30 euros cada uno. Tú puedes elegir el regalo y te dirán dónde debes llevarlo. Así, serás responsable de una pequeña sonrisa y un poquito de felicidad de un ser humano.
Os dejo el enlace y me gustaría que lo pusiérais en vuestros blogs (sí, las cuatro personas que me leéis xD). Juntos podemos hacer un mundo un poquito mejor.
Reyes Magos de Verdad


Muchas gracias y feliz fin de semana a todos y todas.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Doble click

De todos es sabido que para abrir una carpeta en el ordenador hay que hacer click en el ratón dos veces rápido. Pero, ¿qué pasa cuando es tu ratón el que cobra vida y da los clicks cuando le sale del mouse?. Pues pasa lo que me ha pasado a mí. Ayer recibí la compra de un famoso supermercado. Tengo la costumbre de hacerla por internet cuando la compra va a ser gorda, llueve, tengo frío, tengo sueño, o me apetece. Así que el domingo me hice yo mi comprita desde el sillón tan rícamente y la recibí ayer. Cuando formalicé el carrito pensé: jodó qué cosa más cara. Hay que ver estos cabr**** del súper que poco a poco me van subiendo los precios. ¡Pero si ni siquiera he comprado carne!.
Pues ayer recibo la compra y veo que el paquete de congelados es sospechosamente grande. Luego observo que el paquete de frescos es grotescamente grande. Me extrañó pero tampoco le di importancia. Al abrir la compra veo: pizza boloñesa, pizza boloñesa, pizza boloñesa, pizza de pollo, pizza boloñesa. Y yo pensando... rubia, esto no cuadra. Conté 10 pizzas. Y claro, pensé: "mierda, el doble click". Después encontré dos medias docenas de huevos: "el que haya metido mi pedido ha debido pensar que soy idiota"; dos paquetes de queso de estos de sandwich de 30 en cada paquete: "esta gente no debe cocinar demasiado han debido pensar"; cuatro zumos: "esta gente se cuida"; y dos bandejas de kiwis: "esta gente no caga ni a la de tres". 
Cuando mi rubio entró en la cocina, me vio entre cómica y desesperada con una cara entre el puchero y la risa. Su respuesta fue automática: ¿Qué has hecho?. Yo, sin mediar palabra, abrí el congelador y lo vio claro: "El doble click, ¿no?. A veces en las parejas no hace falta dialogar demasiado. Mi sorpresa fue su reacción: "corre, corre, a ver qué más nos han traido. ¡Hala!, si hay dos de arroz, dos de fideos y dos de macarrones de un kilo. Ahí fue cuando empecé a reirme sin control y sin remedio alguno.
Y es que a veces mi condición de rubia no me permite dar de mí todo lo que puedo dar. Llevo tiempo con el ratón estropeado. Eso se traduce en que cuando quiero marcar un documento para borrarlo, me lo abre, si abro una ventana me abre dos, si marco un mail me los desmarca... etc, etc. Y por alguna razón, no me paré a mirar que los productos que yo marcaba en mi lista de la compra no se duplicaban.
El resultado es que ahora tengo comida en casa como si tuviera una familia numerosa y que voy a tener un tránsito intestinal totalmente divino por un periodo de tiempo. Yo no sé si estas cosas os pasan a vosotros y os pasa a menudo, pero tanto mi padre como mi novio, bueno, y mi madre que ayer terminó llorando de la risa y sospecho que no era conmigo, sino de mí, opinan que este tipo de cosas solo me pasan a mí.

Buenos días y feliz media semana.

lunes, 26 de noviembre de 2012

ARBOLITOS

De Navidad, sí. Los pelos como escarpias tengo. Ayer salí un ratico por la mañana y puedo confirmar sin lugar a dudas que este año se han superado. Ya dije hace un tiempo que ya estaban los polvorones y turrones en los supermercados. Pero es que lo de las tiendas ya es exagerado. Con un mes de antelación las grande marcas ya han colgado sus adornos a todo lujo. Adoro la Navidad pero vivo en la excesividad. ¿No sería mejor poner todo esto menos tiempo pero con más lujo? Porque si cada año, por esto de la crisis, reducimos más el presupuesto de las bombillitas pero las ponemos más tiempo, el gasto es similar. Pues mejor tres semanas y con más alegría, que nos hace falta un poco de alegría navideña en el corazón, que para miseria ya tenemos el año entero.
¿Y por qué salí yo un domingo? Os preguntaréis. Porque es algo totalmente inédito en mí. Pues salí porque me tocó ir a vivir uno de esos momentos incómodos en los que se mezclan hipocresía, falsedad y buenos sentimientos. Falleció el padre de una ex compañera y fui al entierro. No negaré que iba sin ninguna gana, no por ella, pobrecita, si no por el séquito de dolientes compañeros que fueron a hacer el bonito papel de amigos ficticios y a poner su mayor cara de pena, cuando llevan años criticando en la sombra y negando la palabra a la compañera. Cuando yo salí de ese lugar, me fui sin despedirme. Lo veía totalmente innecesario porque realmente de allí me llevé dos amigos y son los que conservo. Ayer no hicieron más que confirmarme que mi decisión fue correcta. hubo varias compañeras que no hicieron ni la intención de saludarme, y yo a ellas tampoco la verdad. Además las conversaciones después de un: ¿Qué tal? ya no daban para más. Y de los dos directores una se apresuró a preguntar si ya tenía trabajo y ante mi negativa se quedó satisfecha y el otro incluso, después de dos años, me llamó por un nombre equivocado.
La entrada a la capilla me dejó totalmente estupefacta. El grupo de amantes compañeras corrieron cual maruja en primer día de rebajas para poder coger un sitio, no fueran a tener que aguantar los llantos de pie. Ni las señoras de autobús empujan con tanta elegancia oye. No tuve ni ganas de despedirme. Huí como una cobarde en cuando el cura nos dio la bendición. Y podréis pensar: qué crítica es esta chica. Lo soy, es cierto, pero en mi defensa diré que no soy la única que lo opina. Cuando me fui del cementerio lo hice con el amigo number one que saqué de allí y salio, en palabras textuales, indignado.
Yo comprendo, que cuando eres compañero, está bien apoyar a las personas, y me parece totalmente lógico ir a acompañar en ese día tan duro. Otra cosa no cabría en mi cabeza, Pero pregunto, ¿Si llevas años criticándome como persona, como profesional y tratando de boicotear mi trabajo, tú que pintas en el entierro de mi padre? ¿Afán de protagonismo, de quedar bien, de que los jefes vean lo buena que eres?. No sé qué mueve a las personas, pero me apena ver que pocas veces son los buenos sentimientos.

Buenos días y feliz semana. La próxima intentaré que sea una entrada más amena, pero es que me servís de psicólogo. Os aguantáis :)

jueves, 22 de noviembre de 2012

PERSONAJES

Hoy traigo una entrada potente. Me he sentido ligeramente decepcionada por alguien y tengo que contarlo. Ligeramente porque era algo que me olía desde hace tiempo. Pero estas cosas son así, por mucho que te digan que alguien es malo malísimo, mientras a tí no te haga nada, no tienes por qué cambiar tu opinión.
Qué pensaríais si os digo que ayer me di cuenta que alguien que conozco aúna en su ser las "virtudes" del egoismo, egocentrismo, victimismo, afán de protagonismo y poder de manipulación. Sí, para salir corriendo. Eso mismo pensé yo ayer y huí. Mira que yo le iba viendo detallitos a la mujer y pensaba: bueno, tiene su personalidad. Bueno, no puede agradar a todo el mundo.
Pero ayer desplegó todos sus encantos a la vez. En solo dos acciones fue capaz de dejar ver su verdadero yo y dejar detrás un rastro de devastación curioso. Y lo más curioso es que encima la ofendida es ella. La que se ha sentido dolida es ella. Y la señora que no va a entrar en discusiones es ella. Me encanta.
Yo tengo defectos a mogollón: soy cabezota, no me gusta que me digan mis errores, soy susceptible con mi aspecto físico, doy muchas vueltas a las cosas y soy bastante crítica, que no criticona. Pero no soporto a la gente que cree que el mundo gira a su alrededor y que todo lo que se hace es por ella o contra ella. Esta gente que consigue darle la vuelta a una frase y poner patas arriba un grupo entero de personas en dos minutos. Seguro que todos conocéis alguna persona así. Pues yo no puedo con ellas. Igual que no puedo con la gente que permite a estos sujetos hacer y deshacer a su antojo con un: bueno, si ya sabes como es; bueno tú tranquila; bueno, ya se le pasará. Bueno, pues a mí no me gusta que me manipulen ni que me hagan sentir culpable por nada, menos aún cuando he actuado de cara y de buena fe.

Bueno, que no os quiero aburrir, que de esto que hablo todos sabéis historias mil y no voy a descubrir nada nuevo. Aprovechando que hablo de payasos le mando un abrazo enorme a Miliki allá donde haya ido por todas esas tardes que me hizo pasar con mi bocadillo de salchichón y mi hermana al lado. Gente que hace el mundo un poco mejor no debería desaparecer nunca.

martes, 13 de noviembre de 2012

MI PAPÁ Y MI MAMÁ

Esos padres de los que me he quejado día sí día también desde que tengo uso de razón hasta que he cumplí más o menos veinte años. Esos padres que me obligaban a estudiar, me castigaban por llegar tarde, no me dejaban pegarme ocho horas enganchada al messenger. Esos que parecían los monstruos más horribles del mundo cuando no me compraban algo. Pues esos, señores y señoras, son unos auténticos cracks. Cuando he tenido edad suficiente, y qué lástima no haberla tenido antes, me he dado cuenta de que han hecho todo por mí, que cosa que he necesitado, ojo NECESITADO no querido, me la han dado sin dudar. Cada vez que Athenea se ha pegado un tropezón o se ha caído por un barranco profundo ahí han estado para recogerla, y cuando Athenea ha sacado uñas y ha odiado al mundo han esperado a que estuviera más en su sitio para correr a curarla.
Y a qué viene este arranque de amor absoluto, os estáis preguntando. Viene a que ayer tuve una conversación con mi padre en la que en cosa de cinco minutos me partí de risa, me sorprendí y me emocioné. Y eso no tiene precio. Por circunstancias mis padres viven ahora mismo en ciudades diferentes. El trabajo es lo que tiene. Mi padre va a casa todos los fines de semana y siempre que pueden ahí corre el uno a ver al otro. Ayer, estaba echando un ratico al teléfono con mi padre, cuando me dice: "espera que suelto el teléfono un momento". Y le oigo que empieza a hacer ruidos, a moverse, y de pronto escucho: "pero esto,¿dónde tiene las mangas?¡La madre que lo parió que no sé si está del derecho o del revés!. Y me lo estaba imaginando con un jersey diabólico de una sola manga o algo así. Pues no, coge el teléfono y me dice que es que mi madre le había prestado la batamanta que le trajeron los Reyes el año pasado para que no tuviera frío, y que no sabía como cojones se ponía aquello. Los siguientes minutos de conversación estuvieron intercalados con "tía, esto como caliente", "joder joder joder si no me hace falta calefacción", "oye, pues es un invento la cosa esta".
Cuando ya llevábamos un buen rato, él en su sofá con su batamanta azul eléctrico y yo imaginando la escena, me dice que tiene que colgar que tiene una cita. Yo, ingenua de mí, supongo que van mis tíos a cenar, que viven allí. Y me dice: "no, he quedado con tu madre" ¿Cómo? Mi madre está a unos 500 kilómetros. Ahí ya pensé que papá estaba chocho. Pero no, he ahí la sorpresa: Papá y mamá tenían una cibercita. Al más puro estilo adolescente habían quedado para encender el Skype y compartir cena. Me dejó mi santo padre muerta matada del todo. Eso sí, él, por supuesto, con su batamanta, que una cosa es ser moderno y otra tonto y pasar frío. Quién me iba a decir a mí, que mis padres, sexagenarios casi, iban a compartir una cena vía Skype porque se echan de menos. He ahí mi estupor y mi momento de tiernez a partes iguales.
De lo que pasó después de la cena es algo que nunca se sabrá porque es algo que no quiero ni imaginarme, pero ole mis padres manteniendo una llama que se encendió hace casi 35 años y que parece que alumbra más fuerte que nunca.
Lo dicho, mis padres son unos cracks.

Buenos días y feliz martes.

lunes, 12 de noviembre de 2012

HAY QUE MEDIR LAS PALABRAS

Señores repartidores que vais a las casas a hacer entregas de compras, flores, cartas y demás enseres, tengo un par de consejos. El primero es sencillo y directo: si se pacta una hora de entrega de 18:00 a 20:00 no llaméis a las 15:00 diciendo que estáis de camino y llegáis en quince minutos. No quiero recibir a esa hora, porque estoy comiendo, porque mi rubio se está echando la siesta y porque el mi momento perfecto para poder estudiar sin que nadie me interrumpa. Y ya que soy buena gente y no te hago darte la vuelta para volver a la hora acordada, tarda quince minutos de verdad, no 45 y me tengas ahí esperando con cara de pez.
Segundo consejo: la tecnología está bien, pero por dios, volved al papel, que firmar en una maquinita es una tortura. Soy zurda, voy arrastrando lo que escribo, con lo cual salen cosas raras en mi firma. Mi dni bien podría estar escrito en algún avanzado lenguaje extraterrestre porque no se entiende una leche. Y me da miedo que se me caiga la máquina al suelo mientras usted me mete prisa, no me da tiempo a soltar el paquete en el suelo y hago malabarismo con el pie izquierdo para que mis gatos no escapen de excursión por las escaleras.
Tercer consejo: a mi parecer el más importante. Señores y señoras, midamos las palabras. El sábado, por alguna razón que no alcanzo a comprender, mi suegra encontró una oferta buenísima de una lavadora y nos la ha regalado. La traían de 18:00 a 20:00 pero ha llegado a las 15:45. Cuando el chico ha llamado a la puerta y he preguntado quien era me ha respondido: SOY LA LAVADORA. ¿Cómo que eres la lavadora? ¿No vienes con un señor? ¿Subes tú sola?. Claro, yo que soy así de simple me he imaginado  a la lavadora estirando un bracito de plástico para llamar a mi portal, con una maletita y las instrucciones en la mano. Es estúpido pero curioso. Y con todo, prefiero estas confusiones que no otras que me han pasado otras veces del tipo abro la puerta, el chico quiere sacar la maquinita, le faltan manos y suelta un: CÓGEME EL PAQUETE. Porque me ha pasado, y me ha costado no partirme de risa.
Y como punto final, consejo a los repartidores de publicidad: si tenemos una cestita en la puerta es para que al uséis. No llaméis una media de tres veces al día para dejarnos publicidad  porque un día voy a electrificar mi timbre y entonces tendremos un problema. Advertidos estáis.

Feliz semana a todos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

GOLPES QUE TE DA LA VIDA...

Y en este caso no la vida, sino una pared de mi casa, concretamente mi cuarto de baño. Hace dos días viví uno de esos momentos embarazosos en el que agradecí enormemente no estar acompañada. Imaginemos la situación: Athenea entra al baño con intención de lavarse los dientes. Como siempre que entro al baño gato rubio corre a subirse a un taburete y gato negro corre a meterse en la bañera. Pero yo, que esa mañana estaba más ágil que él, lo cazo al vuelo cuando ya tenía dos patas dentro y otras dos apoyadas en el bidé. Lo cojo en brazos y procedo a girarme para salir del baño y dejarlo en el pasillo. No sé cómo di el giro, si fue el espíritu de Bisbal que me imprimió una fuerza sobrehumana o qué, pero giré con tanto salero que me metí en toda la cabeza con el saliente de pared en el que está el marco de la puerta, como lo leéis. Y claro, con el brío que llevaba no fue un: uy que golpe más tonto.
Lectores de estas palabras, me metí tal galleta que me quedé absolutamente idiota por unos momentos. No sabía si soltar al gato y agarrarme la cabeza, agarrar al gato y quitarme la cabeza o agarrar gato y cabeza por igual. El caso es que gato negro salió asustado del golpé que pegué, con lo cual mi duda se despejó y procedí a agarrar la cabeza con ambas manos. No me hice sangre, no salió chichón (gracias arnidol de mis amores), pero me recorrió una sensación de calor por toda la cabeza y una jaqueca instantánea, que me dio miedo que se me hubiera roto algo por dentro.
La consecuencia de mi patosismo ha sido dos días de intensa jaqueca y novio Rubio preocupado queriendo llevarme al médico. Afortunadamente la cosa solo quedó en un dolor desgarrador y un nivel de vergüenza importante. Son de esos golpes que te avergüenza contar, como cuando tropiezas con tus propios pies o te agachas asustándote de la sombra de tu propio paraguas (¿A quién no le ha pasado?). Se lo conté a mi hermana y  estoy segura que, bajo ese velo de preocupación, se escondía la carcajada más grande que se ha oído en años. Y es que siempre he sido de género patoso, no es ningún secreto, pero nunca había peligrado mi integridad tanto como hace dos días. Me voy a tener que plantear seriamente ser un poco más cuidadosa en mis giros Bisbalinos.

Buenos días y feliz fin de semana.

lunes, 5 de noviembre de 2012

REENCUENTROS

Hace un ratito volvía yo de hacer unas cosas en la calle, unos "mandaos" como dirían en al Andalucía profunda. Iba yo en mi mundo de luz y color cuando he escuchado un "¡Hombre, hola preciosa!" y he pensado, qué ilu, piropo mañanero. Luego he visto quien era y se me ha bajado un poco el ego, pero oye, un piropo siempre es un piropo. El autor es, a ver cómo lo explico, el amigo de unos conocidos de mi novio con los que hace tres años tenía un equipo de fútbol. Vamos, un conocido de hola y adiós.
Pues ni mucho menos, se ha parado, me ha dado dos besos y la conversación se ha desarrollado más o menos así.:
-¿Qué tal? ¿ Cómo está el rubio? tía cuánto tiempo, es que claro como ya no voy a jugar al fútbol porque me tienen que operar la rodilla y tengo una luxación y una tendinitis y bueno, que me he echado una novia picoleta y claro he tenido que quitar el whatsapp y todo porque se enfadaba porque conocía muchas tías y además claro, como me echaron del curro y los he denunciado que he tenido que pagar 9000 pavos al abogado por adelantado que menos mal que me han ayudado mis padres porque está la cosa negra y bueno, como a mi novia la han destinado al sur que seguramente me vaya con ella a ver si mi suegro me ayuda a encontrar trabajo, y si me voy pues ya no nos veremos, porque mira que hace tiempo que no nos vemos desde aquel día que os vi desde el coche y a tí ya no te veo por el cole y al rubio no lo veo porque ya no estamos en el equipo, que si eso dame vuestro teléfono y un fin de semana quedamos a tomar algo.
Buaaaaaaaaaaaaa. No, no hay puntos, yo no intervengo. ¡Es que no me ha dejado! Y encima me he quedado tan fuera de juego que, por maja, por no fastidiar a mi novio, le he dado mi teléfono. Porque digo yo, ¿cómo le niegas el teléfono a una persona que te lo pide?. En según qué circunstancias sí. Un tío pesado de un bar, una venta telefónica, pero en este caso he sido incapaz del todo.
Y me he ido de allí con una cara de pez y una sensación de por dios que no nos llame... Si cuando yo digo que empatizo...
¡FELIZ LUNES!

viernes, 2 de noviembre de 2012

EMPATIZO MOGOLLÓN

Sí, es algo que me ha pasado desde pequeñita y nunca he comprendido. Yo de pequeña era, vamos a ser sinceros, una bola con gafas y tímida a más no poder. Actualmente soy menos bola, las gafas las llevo cuando estudio y no me preocupan lo más mínimo y la timidez me la quito a patadas aunque me cueste. Y por alguna razón que no alcanzo a entender, mucha gente me escoge como su confidente y me cuenta cosas que son embarazosas, escabrosas, preocupantes, felices,..., todo tipo de noticia suele recaer sobre mí.
Los más increíble es que me pasa incluso con gente que me acaba de conocer y me dice un: te lo cuento a tí porque sé que no lo vas a contar/ sé que puedo confiar. Y entonces yo me pregunto ¿por qué?. Me gusta que la gente confíe en mí y me gusta que la gente vea en mí alguien en quien poder apoyarse, pero no sé qué tipo de aura emano para que esto me pase tan a menudo.
Voy dos veces a una tienda y la chica me cuenta lo que le pasa con el marido, voy a depilarme y me llevo de regalo la historia de la depiladora y su suegra. En estos momentos me está escribiendo una persona que me saca veinte años y necesita contar algo y me ha elegido a mí.
Supongo que hay veces que la intuición no siempre es en negativo. Muchas veces conocemos a alguien y, sin saber por qué, no nos gusta, no nos cae bien  o le vemos un puntito raro. Pero en otras ocasiones parece que pasa al revés y vemos lo mejor de alguien con solo hablar dos minutos. Me gusta pensar que a lo mejor yo soy una de esas personas, pero siempre he sido tan mía, tan celosa de lo mío, tan tímida, que me cuesta pensar que puedo dar esa proyección a los demás.
Y pensaréis: qué rollo tan raro ha soltado hoy esta mujer. Pues sí, pero de todo hay que hablar en esta vida, digo yo.

Buenos días y feliz viernes.