viernes, 13 de julio de 2012

DALLAS

Creo que se llama así. Es ese famosísimo culebrón de principios de los 80 del que ahora han hecho un remake en una de estas cadenas que se llevan tanto. En esa mítica serie se sucedían las intrigas familiares, los cuernos, las peleas por herencias,... Se podía llegar a pensar que qué retorcida mente podía idear una familia tan extremadamente mala, ladina y libidinosa. Pues yo no sé al otro lado del charco, pero aquí, en nuestra España cañí, no hay que escarbar mucho para encontrar todo eso y mucho más.
Mi familia, la versión reducida compuesta de papá, mamá, hermana y la que escribe estamos bien avenidos. Nos llamamos casi todos los días, no tenemos peleas, nos vemos cuando podemos,... Nos llevamos bien. Yo siempre he pensado que esa es la forma normal y habitual de proceder en una familia. Pero con el paso de los años me doy cuenta que es lo que debería ser pero no es lo que es en realidad. Es decir, tengo una familia en serio peligro de extinción. Los dos lectores que tengo pueden pensar, pues la mía es igual. A lo mejor es así, en cuyo caso os doy mi más ferviente enhorabuena, porque si miro a mi alrededor lo que veo no es eso.
Recientemente he podido asistir en primera fila a los inicios de una lucha encarnizada por una herencia de alguien todavía no fallecido. He visto cosas, he oído comentarios, que me parecen tan tristes, tan vergonzosos y tan carentes de calidad humana que no puedo sino calificar de hijos de puta a los que los protagonizan. No hay respeto por la vida, por la muerte o por la familia. No hay respeto por alguien que está en sus últimos momentos y que lo único que merece y necesita es un poco de atención y cariño en lugar de comentarios susurrados cuando creen que duerme sobre quién se va a quedar con qué o quién la va a cuidar esa noche, porque mire usted yo estoy muy mal y no puedo.
En estos casos hay personas que terminan con la lengua destrozada de tener que mordérsela para no decir lo que piensa de este tipo de sujetos, y desearían a su vez que otros se la mordieran a ver si se envenenaban ya. Si a todos esto añades una trama novelesca de quién puso cuernos y por qué a su marido, si el tercer hijo es del marido o del amante, una incursión en casa del futuro difunto a ver dónde está el dinero y llamadas de unos a otros para repartos iílicitos, el resultado es un cóctel digno de telebasura.
Yo, en esta vida, he intentado no ser rencorosa y no desear el mal a nadie. Y el mal sigo sin desearlo porque creo que la vida, o espero, pondrá a cada uno en su sitio. Pero tengo ganas de ver alguna cara desencajada cuando se destape todo lo que hay dispuesto en el testamento del enfermo. Desde su cama, pensando lo hijos de puta que son algunos de sus propios hermanos y sobrinos más queridos, también debe estar pensando en que, al final, ha dejado todo como tenía que dejarlo, porque toda esa calaña de buitres no va a recibir ni una palmadita en la espalda, cosa que no esperan.
Si alguien quiere escribir un libro de esto, estaré encantada de darle más datos.

Buenos días.

viernes, 6 de julio de 2012

CONSEJOS QUE NO QUIERES OIR

Ayer, hablando con mi padre de temas que no vienen al caso, me paré a pensar en lo complicado que es a veces acertar con la actitud cuando alguien te cuenta un problema. Hay gente que se queja y se autocompadece horas y horas, otros los trivializan para que no parezca importante. Los hay que echan la culpa a todos menos a ellos mismos, alguno hay que te pide consejos. Pero el resultado casi siempre es el mismo. Se te pone cara de póker, y no sabes como acertar.
Exceptuando al que te pide consejo, y a veces ni eso, por regla general, cuando tenemos un problema no queremos que nos arreglen la vida. Suele ser frecuente que cuando estás contando tus penas tu interlocutor te bombardea con: ¿Y por qué no hiciste eso? ¿Por qué no dijiste aquello?. Pues yo cogería y.... ERROR. Por lo menos en mi caso, y en el de mi santo padre, como pude comprobar,  cuando cuentas un problema, una pena, un malestar, lo que quieres es que escuchen, sin más. A mí me gusta que me dejen hablar tranquila y si me interrumpen, que sea para decirme: Es verdad, qué cabrones, anda que... Y cosas similares.
Cuando tienes un problema lo más probable es que tú ya hayas valorado todas las posibilidades, que en tu cabeza hayas repasado mil veces lo que podrías hacer, y que te venga alguien en quien quieres descargar, a decirte lo mal que lo has hecho y cómo debería haber sido todo, pues te molesta. Mi padre y yo consensuamos que lo mejor es que te dejen hablar y soltarlo todo, que todo ser humano tiene su derecho al pataleo; que te den la razón, aunque no la tengas del todo, porque el objetivo es que se te pase el malestar; que se aseguren de que se te baja la mala leche; y entoooooonces, es cuando ya, una vez pasado el calentón pueden intentar aconsejar. Entonces es cuando te pueden decir que deberías intentar tal cosa, o si has probado a hacer tal otra.
Me imagino que cada persona es un mundo, pero a todos nos gusta que nos escuchen sin que nos cuestionen, y cuando has tenido un día de mierda pienso que lo que necesitas es exactamente lo que acabo de exponer.

Buenos días.
P.D. Saludos al que creo que de momento es mi único lector :) No me gusta andar publicando a todo ser conocido que tengo blog, porque perdería un poco mi esencia. Pero todo el que quiera leer será bien recibido.

jueves, 5 de julio de 2012

BUROCRACIA

Burocracia es esa señora pesada que todos conocemos y a la que nos gustaría no haberle tenido que pedir nunca un favor. Es una mujer con cara amable que encierra en los ojos la mismísima mirada del demonio. Burocracia es una mujer, digamos, poco trabajadora. Siempre está dispuesta para tí, pero su esfuerzo te hará que lo pagues con creces. Ella te puede solucionar casi cualquier cosa, pero te pedirá dedicación absoluta: que vayas a verla cinco veces seguidas, que hagas colas interminables junto con los demás admiradores que tiene, que perdones sus despistes y no tengas inconveniente en repetir todo el proceso que conlleva visitarla.
Burocracia es como ese familiar pesado, sin el cual no puedes vivir, pero te jode que sea así. Hay días que Burocracia está cambiada, tranquila, hasta simpática, y se conforma con una corta visita. Pero no te engañes, esos días son raros, casi irrepetibles. Aprovéchalos porque no sabes si volverás a tener esa suerte. Por desgracia hay otros días en los que está más despistada de lo acostumbrado, más nerviosa, más enfadada. En esos días es posible que no saques nada de ella, posiblemente una jaqueca, diez o doce papeles nuevos y una cita para volver a verla. En esos momentos te dan ganas de huir en dirección contraria o de unirte a su causa, porque total, Burocracia podríamos ser todos si quisiéramos, o eso creemos.
Resumiendo, todos hemos chocado alguna vez con Burocracia, con mayor o menor fortuna. Últimamente se está cebando conmigo, y con algún conocido más también. Si eres de los afortunados que no tiene que ir a visitarla próximamente, siéntete feliz y disfruta los días de paz y tranquilidad, porque no duran eternamente.

Buenos días

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lunes, 2 de julio de 2012

FAUNA TUITERA

Si el bloggero es un narcisista, el tuitero no se queda atrás. Ayer, día calentito en Twitter donde los haya, estaba dando vueltas y vueltas por los tuits de los escritores más famosos del pajarito. Y me di cuenta de la intransigencia y la demagogia que hay detrás de cada nick y de cada foto. Desde que empezó la cosa, se dijo que twitter era la aplicación para los cultos y la gente inteligente. Pues me da a mi que la cosa no es tan bonita como la pintan. El tema de Rajoy y los incendios de Valencia han revelado la carita de más de uno.
Si estás de acuerdo con que Rajoy haya ido al partido de Eurocopa eres un facha, si no lo estás eres rojo, sin más ni más. Puedes ser apolitico, votar a PACMA o a la madre que te parió, que si te posicionas de uno u otro lado ya eres oficialmente facha o rojo. Y ya, de paso, aprovechamos a insultar, despreciar, incluso amenazar a todo el que opina como tú. Eso ya va más lejos de la mera condición política. ¿Por qué? ¿Por qué somos tan intransigentes? ¿Por qué no podemos respetar las ideas de otros?.
Yo soy de las que opina que Rajoy no tenia que haber ido a la final. No es bombero, no va a apagar el fuego, pero debería hacerse quedado en su país con su gente, haciendo acto de presencia, apoyando a la gente que se está quedando sin casa. Para protocolo ya estaba el príncipe. También soy de las que opina que es muy bonito pedirle a la selección que done su prima, pero no tenemos derecho. A un comercial no le pides que done su comisión, aunque la diferencia económica no se puede comparar. Pero es un dinero, que aunque desmesurado, se han ganado ellos. Además, nosotros qué sabemos de lo que van a hacer con ese dinero. A lo mejor alguno piensa donarlo y no tiene por qué pregonarlo para que todos sepan lo maravilloso que es. O se lo quiere gastar en Kalise para todos. No es justo.
Tampoco es justo cómo nos dejó el país Zapatero, ni la ley de protección de animales que tenía, ni es justo el recorte que está haciendo Rajoy ni las gilipolleces del señor Wert,... ¿Eso en qué me convierte? Facha, roja, apátrida.... Qué más da.
Lo que sí tengo claro es que me jode la intransigencia de la gente. Me jode la gente que aprovecha el anonimato de internet para amenazar, para pisotear todo aquello en lo que creen otras personas. Cada día me decepciona más la gente y creo que nos tendríamos que quitar todos la careta, que nos iría mucho mejor a todos.

Buenos días.